PARTICIPACION POLITICA Y CULTURAL DE LOS EMIGRANTES EN SUS COMUNIDADES DE ORIGEN

Publicado en por estudiantes de REA 1, seccion 29, 2009

La influencia de las migraciones ha sido constante en la vida de El Salvador, pero es a partir de mediados de los años 70 del siglo pasado cuando cobraron un extraordinario protagonismo en la economía, la política y la cultura, al punto que es posible hablar de que las migraciones están visibilizando la necesidad de una refundación nacional. Muy pronto, las migraciones adquirirían su propia dinámica e identidad. El conflicto armado y las migraciones internacionales constituyen los dos fenómenos más importantes para la cultura salvadoreña desde el último cuarto del siglo XX hasta nuestros días. Aunque las remesas suelen verse únicamente como dinero, también entrañan aspectos simbólicos y culturales. No sólo reafirman las relaciones familiares y aseguran la expresividad afectiva, o promueven la diferenciación social en las comunidades receptoras (Moctezuma, s.f.), sino que también representan la posibilidad de materializar proyectos que no son únicamente económicos.
Las remesas generan estabilidad macroeconómica, mejoran la calidad de Vida ayudan a combatir la pobreza; asimismo, los emigrantes han desarrollado habilidades empresariales y el surgimiento de un
Sentimiento de ciudadanía. En el “círculo vicioso”, las remesas generan aversión hacia El trabajo, fomentan el consumismo y el desprecio a la identidad nacional; mientras que los deportados engrosan las filas de las” maras”.
En el extremo, se podría escribir lo que uno de los grupos entrevistados (Indígenas) describió, hablando de los emigrantes, como “la mala semilla que está pudriendo” al resto de la sociedad. Otra gran remesa social y cultural son las “maras”, los pandilleros salvadoreños de Los Ángeles, deportados y colocados en una realidad que apenas conocen, como se puede apreciar en la película Homeland (Scott, 1999).
Hijos desatendidos mientras sus padres trabajaban, buscaron su comunidad entre las pandillas de chicanos, y luego formaron las propias. Reacios a ser pobres convertidos en minorías etnorraciales en los Estados Unidos, forman una sociedad paralela en la que tienen sus propios criterios de valor y de reconocimiento. Sarah Garland (2004) explica que las maras hacen eco de otras redes de emigrantes,
Transnacional izando sus señas de identidad, e intercambiándose información acerca de las actividades de cada “clica”; tienen sus propios sitios en Internet e intervienen en debates y chateos.
 A su vez, los éxitos y el estilo de vida de los emigrantes inducen a más personas a emprender el viaje al exterior, quienes, a su vez, enviarán remesas.
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