PARTICIPACION POLITICA Y CULTURAL DE LOS EMIGRANTES EN SUS COMUNIDADES DE ORIGEN
Es muy compartida la opinión de que las migraciones hacia Estados Unidos han creado un lazo fuerte con esa nación, fomentando no sólo el establecimiento de relaciones comerciales sino también el intercambio de patrones culturales que han desembocado en cambios en la cultura. La influencia de la cultura estadounidense no sólo tiene como herramientas los medios de comunicación o la industria de entretenimiento, sino también a los emigrantes mismos.
Este tipo de lazos no es visto por todos como positivo. Hay, en muchos entrevistados, la sensación de que la cultura norteamericana está invadiendo y pervirtiendo los valores más profundos de la identidad salvadoreña; algo así como un Caballo de Troya. Algunas personas opinan que los emigrantes están provocando el abandono del idioma “nacional” por el inglés. Cuando los emigrantes vuelven, usan indistintamente el inglés y el español en lugares públicos, o utilizan una mezcla de ambos idiomas (“caliche” –mencionaron algunos entrevistados), usando palabras que “sólo ellos entienden”, creando un efecto de diferenciación y “distancia” respecto de los demás miembros de la comunidad.
Este mismo sentimiento se mira fortalecido por los cambios en sus hábitos de consumo, especialmente en la forma de vestirse, distinta a la de la mayoría de los miembros de sus comunidades.
En la encuesta “Representaciones culturales y percepciones políticas en emigrantes salvadoreños”, realizada en el Aeropuerto internacional de El Salvador, se pudo establecer, efectivamente, que los encuestados son parte de una población con importante arraigo en Estados Unidos. Seis de cada diez se
Identificaron como residentes permanentes y tres como ciudadanos estadounidenses.
Ocho de cada diez aseguraron pasar más tiempo en Estados Unidos que en El Salvador; de hecho más del 44% de los entrevistados tienen entre 11 y 20 años de vivir allá, y alrededor de otro 13% entre 21 y
25 años. Al mismo tiempo, es una población que también mantiene una relación significativa, en términos de frecuencia de viajes (Gráfico 9.3) con su país de origen, ya que aproximadamente 6 de cada 10 declararon que vuelven a El Salvador al menos una o dos veces al año. Los principales lazos con su país de origen se mantienen gracias a la familia, los medios de comunicación y las telecomunicaciones, la comida, los objetos simbólicos de la identidad, el idioma y la religión.