CUARTA ETAPA (1992-2009)
En la presente etapa varios factores nuevos han impulsado los flujos migratorios. Entre ellos, se destacan la desaceleración de la economía a partir de 1996; la crisis de rentabilidad de la agricultura, reforzada por la brusca caída de los precios internacionales del café, que continúa siendo el principal producto de exportación; los estragos del huracán Mitch en 1998; los dos terremotos de 2001; la ola delincuencial que azota al país y las crecientes historias de éxito de personas que optaron por migrar en las décadas anteriores. Estos factores han catapultado la migración masiva de la población hacia los Estados Unidos, tanto en los noventa como en los primeros años del siglo XXI. Según las últimas encuestas, entre 5 y 7 de cada 10 salvadoreños emigrarían del país si pudieran hacerlo. Los saldos migratorios y datos sobre deportados para los primeros meses del 2005 (cuadros 1.3 y 1.4) estarían indicando que un promedio de 1 mil 70 personas emigran por día de El Salvador, y que 146 de ellos son devueltos (deportados). No obstante, más que clarificar la envergadura de este fenómeno, se considera que estas cifras empañan la realidad y muestran el enorme problema sobre la cuantificación de la migración.